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ANSIEDAD

Llevas tiempo intentando eliminar la ansiedad. ¿Y si en realidad llevas años ignorando lo único que intentaba cuidarte?​

La ansiedad no aparece porque sí. Es un tipo de miedo y, aunque incómodo e incluso increíble, existe para que te puedas defender de algo. El problema no es sentirla, sino no saber qué nos está comunicando antes de intentar apagarla a toda prisa.

Cuando dejas de luchar contra ella y empiezas a escuchar qué información trae, algo cambia: deja de ser el enemigo y se convierte en una guía.

Qué es la ansiedad y por qué aparece

-- entenderla es el primer paso para acompañarla --

La ansiedad no es un fallo de tu organismo sino un sistema de alarma que hace una función específica: protegerte. Cuando tu cuerpo percibe una amenaza, real o anticipada, tu sistema nervioso simpático se activa para prepararte a actuar: el corazón bombea más rápido, la respiración se acelera, los músculos se tensan. Es la misma respuesta que durante miles de años nos ha mantenido con vida.

A veces, no saber que es una respuesta normal puede ocasionar el problema. Otras veces, el problema se da cuando la alarma se dispara de más ante situaciones que no identificas como un peligro real, o se queda activada más tiempo del que la situación requiere, sin que encuentres el momento de volver a la calma.

Muchas veces esa hiperactivación tiene una historia detrás que espera a ser escuchada, entendida y relacionada con la respuesta. Así, la ansiedad pasa de ser «el problema» a eliminar a un síntoma o información que tener en consideración para ver qué es lo que tu cuerpo necesita atender, proteger o cambiar.

Trabajar con la ansiedad no significa acallarla, sino aprender a escuchar qué te está queriendo decir, y ayudar a tu sistema nervioso a recuperar la capacidad de distinguir entre lo que es una amenaza real y lo que no.

¿Sabes en qué se diferencia del estrés o del miedo? 

Miedo

Reacción puntual y concreta ante un peligro identificable, presente o inminente (p.e: un coche que puede atropellarte, un perro que ladra cerca). 
Tiene un objeto claro, y cuando esa amenaza desaparece, el miedo también baja.

Estrés

Respuesta de tu cuerpo ante una exigencia puntual (un examen, una mudanza) o mantenida en el tiempo (una carga sostenida de responsabilidades).
No siempre hay un peligro concreto, sino una demanda que tu organismo intenta sostener.

Ansiedad

Activación de alerta en el cuerpo ante algo que anticipas, imaginas o temes, aunque no esté ocurriendo ahora mismo.
No hay un peligro concreto al que responder, sino una sensación de amenaza que tu sistema mantiene encendida.

Cómo se siente la ansiedad

La ansiedad puede manifestarse de muchas formas en el cuerpo, y muchas veces nos cuesta conectarlas con lo que estamos viviendo. Aprender a leer esas señales de tu cuerpo te permite darte cuenta a tiempo de cuándo necesitas frenar y darte una pausa. ¿Te suena algunos de estos síntomas?

Alerta permanente. Pensamientos acelerados, sensación de nerviosismo y de estar siempre en tensión. 

Palpitaciones y taquicardias. Respiración acelerada, falta de aire, temblores, sudoraciones y dolor de cabeza. 

Sensación de pérdida de control. En algunos momentos puede aparecer el miedo a no poder controlar lo que sientes, tus pensamientos o las reacciones de tu cuerpo, aumentando más la ansiedad.

Problemas para descansar, desde la dificultad de parar y no hacer nada hasta a la hora de conciliar el sueño o mantenerlo. 

Preocupación constante.  La mente anticipa  posibles problemas e intenta encontrar soluciones antes de que ocurra algo. Suele dificultar prestar atención, desconectar o disfrutar del presente.

Evitación. Nuestro sistema trata de protegernos alejándonos de aquello que relacionamos con la sensación de ansiedad, limitando la vida.

Los tipos de ansiedad con los que trabajo

Ya que la ansiedad se expresa de maneras diferentes, no puede existir una única forma de vivirla y, por tanto, tampoco una única manera de abordarla. Estas son las que más me encuentro en consulta:

Estrés crónico. Cuando la activación se mantiene en el tiempo porque la exigencias no cesan, y el cuerpo deja de distinguir entre una emergencia y la vida cotidiana.

Ansiedad generalizada. Esa preocupación que salta de un tema a otro sin que consigas apagarla.

Ansiedad social. Es el miedo a ser juzgado/a que hace que tu cuerpo se active antes incluso de entrar en la sala.

Ataques de pánico. Episodios intensos y repentinos de miedo físico que aparecen sin previo aviso.

Ansiedad por la salud. Preocupación intensa y persistente por tener o llegar a desarrollar una enfermedad grave, interpretando las sensaciones corporales como señales de alerta.

Trastorno Obsesivo Compulsivo. Pensamientos intrusivos y repetitivos que generan malestar y que se calman cuando se realizan determinados comportamientos.

Fobias. Miedo intenso ante situaciones, objetos o sujetos que acaban por evitarse.

¿Te ves reflejado en esto?

No hace falta que la ansiedad paralice tu vida y retuerza tu cuerpo para poder pedir ayuda, no tienes por qué atravesarla en soledad. Juntos/as trabajaremos en entender a qué reacciona tu cuerpo de manera tan alarmante, para encontrar otras formas de responder que no impliquen vivir en alerta constante.

Con el tiempo, esa alarma deja de dispararse por todo, recuperas la sensación de estar a salvo dentro de tu propio cuerpo, y vuelves a tener margen para decidir en lugar de solo reaccionar.

Como es trabajar conmigo la ansiedad

No creo en las soluciones rápidas ni en las recetas universales. Cada persona llega con una historia diferente y merece un proceso adaptado a ella. Encontrarás un espacio donde comprender lo que te ocurre, sin juicios y a tu ritmo.

Mi forma de entender la terapia va más allá de aprender herramientas. Creo que el cambio ocurre cuando puedes vivir experiencias diferentes a las que te hicieron sufrir: sentirte escuchado, comprendido y seguro. Porque hay cosas que no se transforman solo al entenderlas; necesitan experimentarse para poder integrarse y convertirse en una nueva forma de estar contigo mismo y con los demás.

Un espacio para ti

Un lugar seguro donde sostenemos con ternura y curiosidad tu historia con la ansiedad, sin prisas y sin juicios.

Comprendemos tu ansiedad 

Entender tu historia nos abre la puerta a comprender la función que tiene para ti la ansiedad. No es suficiente trabajar los síntomas sin saber a qué responden. 

Ayudamos a tu cuerpo a sentirse seguro

Tu cuerpo aprendió a mantenerse en alerta por alguna razón. En lugar de luchar conta él, le ayudaremos a encontrar una forma más segura de responder. 

Recursos gratuitos

Para acercarme un poco a ti, ya sea porque estés pensando en empezar terapia, o todavía no te has decidido, dejo a tu disposición algunos recursos que te ayuden a empezar a sostener tu ansiedad y a acompañarte en el proceso.

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