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dEPRESIÓN

Intentas salir de la depresión a base de fuerza de voluntad. ¿Y si en realidad te está pidiendo que pares?

La depresión agota al cuerpo y a la mente. Suele aparecer con intención de frenarte cuando te has exigido demasiado, durante demasiado tiempo, sin escuchar lo que de verdad necesitabas. El problema no está en sentirla, sino en no saber qué te está pidiendo antes de querer salir de ella a toda prisa.

Preguntarte qué llevas tiempo sin atender cambia la relación con ella: deja de ser un muro y se convierte en una señal.

Qué es la depresión y por qué aparece

-- entenderla es el primer paso para acompañarla --

La depresión no es que algo en ti esté roto, sino una forma de frenar cuando sostener más de lo que estás sosteniendo deja de ser posible. Cuando llevas mucho tiempo exigiéndote, cargando con pérdidas o funcionando por encima de tus recursos reales, el sistema se apaga para conservar energía: baja la motivación, cuesta conectar con el placer, todo pesa más. Es un mecanismo de tu sistema nervioso parasimpático que, ante algo de lo que no se puede huir ni luchar, nos ayuda a sobrevivir replegándonos hacia dentro.

Confundir ese repliegue con un defecto personal, en lugar de reconocerlo como una respuesta, ya genera parte del malestar. Y cuando el apagón se dispara sin una causa que lo justifique, o se instala más tiempo del que la situación original pedía, sin que aparezca el camino de vuelta hacia la vitalidad, es cuando deja de cumplir su función protectora para convertirse en aquello que también hay que atender.

Muchas veces, detrás de ese apagón hay una historia que espera ser escuchada, entendida y puesta en relación con lo que estás viviendo: una pérdida no elaborada, una necesidad desatendida durante demasiado tiempo, un vínculo que no sostuvo lo que necesitabas sostener. Así, la depresión deja de ser «el enemigo» a eliminar y pasa a ser información sobre qué parte de ti necesita atención, cuidado o cambio.

Trabajar con la depresión no significa forzarte a volver a funcionar como antes, sino aprender a escuchar qué te está pidiendo, y acompañar el proceso de reconectar con lo que da sentido y sostiene, a tu ritmo.

Cómo se siente la depresión

La depresión también se manifiesta en el cuerpo, aunque cueste relacionarla con lo que estás viviendo. Aprender a identificar estas señales te permite reconocer a tiempo qué necesitas atender, en lugar de esperar a que todo se pare de golpe. ¿Te suena alguno de estos síntomas?

Cansancio. Aunque descanses no se va, como si el cuerpo pesara más de lo normal.

Pérdida o dificultad de disfrute. Las cosas que antes te generaban placer o ilusión ahora te resultan indiferentes o te cuesta encontrarles el sentido. 

Sensación de vacío. Aparece frecuentemente una desconexión o una sensación de estar «de fondo» en tu propia vida, de modo que participas en tu día a día sin sentir que realmente estás ahí.

Dificultad para iniciar tareas. Las tareas cotidianas que antes hacías sin pensar ahora requieren un esfuerzo que no tiene relación con lo grande o pequeñas que sean. 

Pensamientos sobre culpa/fracaso.  La mente te trae pensamientos que insisten en que no haces lo suficiente, no eres suficiente, que algo es culpa tuya… aunque no encuentres una razón proporcional. 

Cambio de sueño y apetito. Has notado que duermes o comes más o menos que antes, sin que sea una decisión consciente ni algo que puedas controlar a voluntad. 

Los tipos de depresión con los que trabajo

Ya que la depresión se vive de formas distintas, tampoco existe una única manera de abordarla. Estas son las que más me encuentro en consulta:

Depresión reactiva o por duelo. Aparece tras una pérdida significativa (una relación, un proyecto, una etapa, la salud) que no ha tenido el espacio o el tiempo para ser elaborada

Depresión por desgaste. Cuando se ha sostenido durante demasiado tiempo una exigencia (laboral, de cuidados, personal) por encima de los recursos disponibles, hasta que el sistema no da más de sí.

Depresión asociada al apego. Vinculada a experiencias tempranas de desconexión o abandono, donde el vacío actual repite un patrón relacional aprendido hace mucho tiempo.

Distimia o desánimo sostenido. Un estado de baja intensidad pero mantenido en el tiempo, que puede pasar desapercibido durante años por no tener episodios agudos que lo delaten.

Depresión enmascarada tras la ansiedad. Cuando detrás de la hiperactivación y el control constante hay un agotamiento de fondo que no se ha permitido aparecer hasta ahora.

Depresión por desconexión de las propias necesidades. Cuando se ha dejado de atender lo propio (deseos, identidad, límites) durante tanto tiempo que esa desconexión termina instalándose como forma de vida.

¿Te ves reflejado en esto?

Pedir ayuda no requiere haber tocado fondo ni haber perdido las ganas de todo lo que antes te importaba. No es necesario pasar por este proceso en soledad, quiero acompañarte.  

Trabajaremos juntos/as en entender qué necesita ser escuchado detrás de ese apagón, para encontrar otras formas de habitar tu día a día que no impliquen funcionar desde el vacío o la desconexión.

Poco a poco, ese repliegue deja de instalarse por todo, la conexión con lo que te da sentido vuelve a aparecer y recuperas margen para elegir en lugar de solo sobrevivir el día.

Como es trabajar conmigo la depresión

No creo en las soluciones rápidas ni en las recetas universales. Cada persona llega con una historia diferente y merece un proceso adaptado a ella. Encontrarás un espacio donde comprender lo que te ocurre, sin juicios y a tu ritmo.

Mi forma de entender la terapia va más allá de aprender herramientas. Creo que el cambio ocurre cuando puedes vivir experiencias diferentes a las que te hicieron sufrir: sentirte escuchado, comprendido y seguro. Porque hay cosas que no se transforman solo al entenderlas; necesitan experimentarse para poder integrarse y convertirse en una nueva forma de estar contigo mismo y con los demás.

Un espacio para ti

Un lugar seguro donde sostenemos con ternura y curiosidad tu historia con la depresión, sin prisas y sin juicios.

Comprendemos tu depresión

Entender tu historia nos abre la puerta a comprender la función que tiene para ti la depresión. No es suficiente trabajar los síntomas sin saber a qué responden. 

Ayudamos a tu cuerpo a reencontrar el impulso

Tu cuerpo aprendió a apagarse por alguna razón. En lugar de forzarlo a funcionar como si nada, le ayudaremos a encontrar el camino de vuelta hacia la vitalidad. 

Recursos gratuitos

Para acercarme un poco a ti, ya sea porque estés pensando en empezar terapia, o todavía no te has decidido, dejo a tu disposición algunos recursos que te ayuden a empezar a sostener tu depresión y a acompañarte en el proceso.

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